Hasta la osa mayor ha decidido irse

Soy un adicto a la adrenalina 
porque ya ni tus besos me sacian. 
Soy adicto a viajar, a saltar puentes, 
a vivir la vida como si mañana fuese a morir.

Haría lo que fuera con tal de no desvelarme una noche más,
con tal de no sentarme con las piernas cruzadas a los pies de mi cama 
con tal de no pensar una y otra vez en el desastre que tengo encima.
Con eso es más que suficiente. 

Que meta más estúpida pensaras, 
pero si crees eso es porque no sabes 
lo que es sobrevivir aquí, 
donde las paredes te encierran 
hasta asfixiarte, 
donde el vértigo saca a la luz
tus mayores miedos,
donde hasta la osa mayor 
ha decidido irse 
porque dice que no aguanta más, 
que está cansada de salvar perdidos 
que acaban en precipicios, 
donde las brújulas dan vueltas en círculos 
y las señales de humo no llegan al cielo. 

Leí hace poco que las cosas 
siempre vuelven al lugar de donde son, 
pero supongo que para eso antes 
tienes que haber pertenecido a algún sitio.

Fotografía Cotos, por Alex Noaz.

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