Y decían que soñar era gratis...
Y decían que soñar era gratis...
Que tras encontrar
esperanzas
en castillos de arena y ciudades de papel,
el sentimiento te dejaba
en ruinas,
que la huella que tatuaba en ti
el luchar por tus sueños
te
destrozaba
y que detrás de todo este entramado
no había más que una bestia que
se retroalimentaba
del propio sentimiento de fracaso
y de la forma en que
nosotros,
ilusionados humanos,
tiramos la toalla.
Sólo espero que aún no sea
tarde
para que no demos más placer a nuestro sentido común.
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