Y tras ese cúmulo de experiencias

Y tras ese cúmulo de experiencias y hobbies 
que los chicos de su edad no entendían 
se convirtió en uno al margen del grupo, 
en un devorador de pizza y chocolate solitario, 
en el mejor amigo de su gigante peluche,
en un proyecto de escritor y compositor 
de frases y melodías que solo él entendía 
y con las que sólo las paredes de su habitación se deleitaban, 
en un chico problemático en el que si los intentos 
de levantarse de la cama contasen como abdominales, 
ya tendría una buena tableta, 
en un chico divergente, 
de otro mundo, distraído, peculiar, 
pero que contaba con un ejército de musas a sus pies.

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