El lugar perfecto para suicidarse

El lugar perfecto para suicidarse. 
Encontró unos árboles que lo abrazaron 
como si llevara toda su vida solo, 
y al fin sus hermanos lo recogieran 
para estar siempre con él, 
como si allí no pudiera pasarle nada malo 
y encontrara en aquél sitio una energía 
que ni si quiera era capaz de explicar. 

¿Y el cielo? ¿Aún no os ha hablado de él? 
El cielo era mejor que cualquier puto cuadro, 
mejor que cualquier cosa que podáis imaginar, 
es un portal a otra galaxia, 
un universo de estrellas preciosas que se alinearon 
para que él las viera esa noche. 
Las miró si, incluso pidió deseos por aquél chico 
que le volvía loco a las estrellas fugaces, 
pero eso no era lo que realmente se decidía ese día. 
Deseaba tanto fusionarse con todo aquello... 
Necesitaba tanto hacer de su vida algo tan valioso... 
Podría haber decidido seguir, pelear hasta el final, 
¿Pero eso de qué habría servido? ¿Qué habría cambiado? 

Sólo puedo decir con lágrimas en los ojos que estoy orgulloso de él, 
que puede que la luz después de todo esté sobrevalorada, 
y que igual los chicos rotos tenemos otro paraíso entre los bosques, 
al que sólo se puede llegar dejando de respirar... 


Fotografía Palacio de Aranjuez (Madrid) por Alex Noaz.

Comentarios