Siempre se sintió un poco más ciervo que humano

Siempre se sintió un poco más ciervo que humano, un poco más presa que cazador 
y más de atravesar bosques que de abrirse paso entre fiestas. 
Nunca creyó aquello de que aceptamos el amor que creemos merecer 
y cuando se sentía mal repetía una y otra vez en su cabeza las palabras de su abuela 
"para atrás ni para coger aire". 
Digamos que era un animal peculiar que dedicaba odas a la luna 
y que de vez en cuando fantaseaba con un amor que durase hasta la próxima estación.

Comentarios