Me hablaba de él como si estuviese enamorado

Me hablaba de él como si estuviese enamorado, 
me describía sus rasgos como si se tratara de la puta perfección encarnada, 
contaba como de irresistibles le parecieron sus labios de color rosa 
y como guardaba aquél puesto fronterizo entre el amor y el capricho, 
trataba de poner palabras a los tonos que se formaban a su alrededor,
como si el propio amanecer estuviera escondido dentro de sus ojos 
y como si el azabache de sus cabellos tuviese historia propia. 

Deslizaba sus dedos sobre sus lunares 

al igual que pasaba su mano por la arena de aquella playa, 
ponía acordes a sus palabras y notas a sus letras
pero jamás fue capaz de explicarme por qué la reputación de los mortales 
no tenía nada que ver al lado del carácter que inspiraba,
y del que hasta los dioses habían oído hablar....



Fotografía playa de Valencia, por Alex Noaz.

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